Performance creada por Ariane Patout para el ciclo Explorant la feminitat a la vinya, en el marco de un encuentro de mujeres artistas al que fue invitada en 2018.
La escena recrea un picnic campestre sobre un mantel blanco, donde unas esculturas de madera con forma de uva reposan como un ritual de festín. Un hombre está posado en la escena con una copa de vino vacía, esperando saciar su sed; una mujer se aproxima y decanta el vino tinto en su copa sin detenerse, sin conocer el límite. La copa se desborda, tiñendo las esculturas de madera y transformando lo que parece un accidente en un gesto de sensualidad, calma, perversión y gozo, que se traduce en la feminidad que guarda la viña.
Al final, se invitó al público a participar, integrándose en la obra. Las esculturas, bañadas de vino, quedaron temporalmente expuestas en el viñedo, como testimonio del gesto compartido, de la experiencia colectiva y como vestigio de la fertilidad que en algún tiempo pasado fue esta tierra de viñedos.