Pequeña escultura tallada en madera de ciprés. A partir del vaciado de un bloque compacto, surge una arquitectura absurda y laberíntica: escaleras que ascienden hacia la nada, puertas que no se abren y ventanas que dan al vacío. Cada apertura parece una invitación frustrada a salir, a buscar el aire o la luz más allá del límite de la madera.
“FENÊTRE” explora la tensión entre el interior y el exterior, entre el deseo de apertura y el confinamiento de la materia, entre el impulso de escapar y la imposibilidad de hacerlo.