Esta es una serie de 6 esculturas verticales talladas en madera y recubiertas de pan de oro. Las incisiones que atraviesan cada pieza trazan una cartografía de cortes y aristas que recuerdan la estructura de los rascacielos. El brillo dorado evoca el reflejo del sol en las fachadas urbanas al atardecer: una mezcla de monumentalidad, artificio y fragilidad. Un estudio sobre la verticalidad, la herida y el resplandor urbano.