Con In Memoriam se rinde homenaje a los más de 800.000 árboles perdidos en los incendios de las Gavarres en los últimos veinte años. La obra se compone de dos instalaciones simultáneas en el espacio público: una en la Plaça de les Botxes de la Devesa de Girona, con los restos de un chopo, y otra en la Creu i la era de Romanyà de la Selva, donde se emplearon alcornoques calcinados en los incendios de 2014.
Los troncos, dispuestos como cuerpos sin vida, yacían en el suelo cubiertos con mantas de supervivencia. La escena, brutal y sobria, habla por sí misma: un recordatorio de la fragilidad del bosque y de la violencia de su desaparición.
La obra se enmarca en el 2º Festival Internacional de Land Art Art & Gavarres (2019), y fue realizada durante una residencia artística en el Centre Bòlit de Girona por Ariane Patout y René Müller.