Realizada íntegramente a mano durante el Simposio Internacional de Escultura de Morges SID’S EN 2013 (Lausanne, Suiza), esta pieza marcó un punto de inflexión en la trayectoria de Ariane Patout. Por ella recibió el Premio de los Artistas, la venta de la escultura al finalizar el evento, y se inició su colaboración profesional con la galería Midnightsun de Morges.
Tallada sin electricidad, únicamente con sierras y gubias, la obra surge de un tronco macizo trabajado durante dos semanas en el recinto del Château de Morges, a la vista del público. El proceso manual, físico y continuo generó una superficie de cientos de cortes, escalones y módulos geométricos, donde el orden y la irregularidad conviven en tensión.
El resultado es una estructura geométrica pero orgánica, que oscila entre la precisión y el accidente, entre la belleza y lo siniestro. La obra revela la energía del gesto humano enfrentado a la materia —un diálogo entre control y entrega, entre la disciplina del trabajo manual y la libertad de la forma emergente.